Como cada mes de abril, la floración estalla en el coqueto valle burebano, que tiene razones de sobra para volverse un presumido
De aquí a los próximos diez días, el coqueto Valle de Caderechas presentará una de sus caras más atractivas gracias a la floración de los miles de cerezos que jalonan los pueblos del territorio. La primavera ha estallado en sus fincas frutales y las gentes de la zona invitan a los turistas a visitar el valle para disfrutar con todos los sentidos a la vez que piden el máximo respeto para los árboles. «Nos encanta que a la gente le guste venir y hacerse fotos en nuestro paisaje pero pedimos que no arranquen ramas para llevarse como recuerdo porque eso daña mucho a los árboles», señalan varios paisanos que se muestran orgullosos de su rico patrimonio natural. A día de hoy, la floración se encuentra especialmente avanzada en las zonas más bajas del valle como localidades como Aguas Cándidas, Río Quintanilla, Cantabrana, Terminón y Bentretea. En días posteriores, aumentará la vistosidad de los árboles de pueblos como Rucandio, Huéspeda, Madrid de Caderechas, Hozabejas o Quintanaopio. Este año, por primera vez, la evolución del espectáculo natural de los cerezos en primavera puede ser seguida a través de la redes sociales en internet. Quienes, desde cualquier rincón del planeta, deseen verlo en las pantallas de sus ordenadores o de sus teléfonos móviles podrán hacerlo con solo acceder al perfil en Facebook de la Asociación de Productores y Comerciantes del Valle de Caderechas. Pero no solo habrá difusión virtual. Quienes busquen fórmulas más tradicionales para disfrutar del valle pueden solicitar un guía gratuito para grupos a la Asociación Cultural San Antón contactando con la Oficina de Turismo de Oña (teléfono: 947 30 00 78). Este colectivo está integrado sobre todo por personas jubiladas que, de forma voluntaria, están disponibles para atender a los visitantes.
Caderechas es un rincón natural que se halla situado entre Oña y Poza de la Sal y que provoca infinidad de sensaciones en el visitante. Es un lugar que huele bien y sabe bien. Recorrer sus pequeños pueblos es una forma de detener el tiempo y además, uno puede encontrarse con corzos, ardillas y aves como carboneros, cucos, picapinos y pito reales e incluso con especies rapaces.
En la zona existen algunos agricultores profesionales y muchos que ya están jubilados. Estos últimos, llevados por la afición al campo atienden las fincas cultivadas por anteriores generaciones de su familia. Se calcula que hay alrededor de 300.000 frutales en el territorio que se mezclan con pinares centenarios de pasado resinero y huertos cuidados con esmero. La fruta del valle goza de gran reconocimiento en los mercados y no en vano sus cerezas y sus manzanas reinetas cuentan con marca de garantía desde hace unos años. Pero también produce sabrosas peras, ciruelas y otros muchos frutos.
La labor en la tierra comienza con la poda de los árboles y sigue con la aplicación, en distintas épocas del año, de tratamientos para hacer frente a plagas y enfermedades. Una tarea posterior es la de arar y ya, más adelante, recoger los frutos si ha habido suerte y las heladas no se los ha llevado o la lluvia o el granizo no han acabado con ellos. Aunque depende del tiempo que haya hecho y de la variedad, las cerezas suelen recolectarse entre finales de junio (si no son tempranas) y primeros de agosto, las peras en septiembre y las manzanas, en octubre. La recogida es una de las labores más costosas. El precio de las cerezas es considerado alto por quienes desconocen todo el trabajo que hay detrás y el riesgo que asume el agricultor. Los años buenos son muy escasos.
Por lo que respecta a la próxima campaña, los fruticultores afirman que aún es muy pronto para hacer previsiones. Todo dependerá de las condiciones meteorológicas: si no cae pedrisco ni hiela, la cosecha de la fruta puede ser óptima.
Cómo llegar
Uno de los accesos más utilizados arranca en la localidad de Terminón (cerca de Oña). La siguiente localidad es Bentretea, que da paso a Cantabrana. Desde allí se llega hasta Quintanaopio, donde existe una bifurcación que acaba llegando al mismo lugar. Un poco antes ha podido adentrarse en Herrera. Si en Quintanaopio decide tomar la mano derecha se encontrará con Ojeda, Madrid y Huéspeda. Si opta por la mano izquierda podrá conocer Río Quintanilla, Aguas Cándidas, Hozabejas y Rucandio.
Fuente: Diario de Burgos